| Cómo Usted Puede Ayudar |
|
Si usted conoce a una familia que sea afectado, llena este cuestionario. Si usted sabe algo de un centro de detención, llena este cuestionario. Para contactar directamente a reporteros de Intercept que cubren asuntos de separación familiar, escriba a Ryan Devereaux, Alice Speri, y Cora Currier. Si prefieres hablar en WhatsApp o Signal, mándanos un mensaje al 917-478-6297. |
Por más de un año, altos funcionarios de la administración de Trump amenazaron con enjuiciar a padres y madres descubiertos al cruzar ilegalmente la frontera suroeste y separarlos de sus hijos en el proceso. La meta era la disuasión. El gobierno probó la aplicación del método en lugares específicos de la frontera EE.UU.-México durante la segunda mitad del 2017. El 6 de abril, el fiscal general, Jeff Sessions, aplicó la táctica a lo largo de toda la frontera, haciendo un llamado para establecer un programa de “tolerancia cero.” Para ese entonces, el número de separaciones familiares ya ocurridas alcanzaba los centenares. Llegaría a los millares en las semanas siguientes. La campaña barrió con bebés, niños y personas en busca de asilo.
Un mandato reciente de un juez federal ordenó al gobierno comenzar a reunificar a las familias que ha separado, pero quedan preguntas: ¿Puede hacer esto el gobierno? ¿Lo hará? ¿Y quiénes son estos niños? ¿En dónde se encuentran? ¿Y en dónde se encuentran sus padres? Batallones de abogados descendieron sobre la frontera para enfrentar la crisis creada por la administración de Trump, los medios noticiosos ProPública, BuzzFeed News, The Intercept, Noticias Univisión, Animal Político, Plaza Pública y El Faro se han asociado para recabar información vital acerca de los niños en los centros de detención y albergues de migración.
El gobierno ha dado diferentes versiones acerca de la cifra total de familias que ha separado. Líneas de tiempo superpuestas hacen que se dificulte la identificación de una cifra exacta. The Intercept contó en junio al menos 3,700, y McClatchy reportó que el total real pudiera ser hasta de 6,000. Incluso antes de que el gobierno retrocediera la política — tras el intenso rechazo y horror del público al publicarse las imágenes y grabaciones de algunos niños separados — este ofreció poca claridad sobre que se puede esperar en las próximas semanas, comprometiéndose a continuar con la política de “tolerancia cero,” pero sin ofrecer respuestas sobre como se llevará esto a cabo sin efectuar detenciones masivas de familias, para las cuales no hay suficientes recursos, y que violarían un acuerdo legal vigente.
Pero lo que está aún menos claro es el destino de los niños que el gobierno ya tiene bajo custodia, y quienes han sido enviados a docenas de instalaciones por todo el país, miles de millas lejos de sus padres detenidos y que, en algunos casos, ya han sido deportados. Han surgido reportes que revelan una burocracia sometida deliberadamente al caos, con niños saliendo de albergues por su cuenta, tratando de saltar de las ventanas de los hogares de acogida, y trasladados por vía aérea a través del país en vuelos tarde en la noche y transportados por las calles de ciudades con sus cabezas cubiertas con frazadas. Padres, madres y abogados, mientras tanto, han tenido que llamar frenéticamente a líneas de información y puestos en espera por horas, mientras los operadores telefónicos les dicen que no tienen información, incluso sobre dónde se encuentran sus hijos o si los volverán a ver.
Si usted conoce a alguien que ha sido impactado por “tolerancia cero,” nosotros queremos saber. Si usted conoce a un niño o niña en alguna instalación, o sabe algo sobre algún centro, haga clic en el mapa arriba para llenar un cuestionario, o en este enlace. Para contactar directamente a reporteros de Intercept que cubren asuntos de separación familiar, escriba a ryan.devereaux@theintercept.com, alice.speri@theintercept.com, y cora.currier@theintercept.com. Si prefieres hablar en WhatsApp o Signal, mándanos un mensaje al 917-478-6297. Aunque The Intercept usará esta información para propósitos de reportaje, no publicaremos ninguna identificación personal sin su consentimiento. Si desea comunicarse confidencialmente, lo puede hacer aquí y aquí. Ayúdenos a asegurarnos de que cada niño o niña sea contabilizado.
IT’S EVEN WORSE THAN WE THOUGHT.
What we’re seeing right now from Donald Trump is a full-on authoritarian takeover of the U.S. government.
This is not hyperbole.
Court orders are being ignored. MAGA loyalists have been put in charge of the military and federal law enforcement agencies. The Department of Government Efficiency has stripped Congress of its power of the purse. News outlets that challenge Trump have been banished or put under investigation.
Yet far too many are still covering Trump’s assault on democracy like politics as usual, with flattering headlines describing Trump as “unconventional,” “testing the boundaries,” and “aggressively flexing power.”
The Intercept has long covered authoritarian governments, billionaire oligarchs, and backsliding democracies around the world. We understand the challenge we face in Trump and the vital importance of press freedom in defending democracy.
We’re independent of corporate interests. Will you help us?
IT’S BEEN A DEVASTATING year for journalism — the worst in modern U.S. history.
We have a president with utter contempt for truth aggressively using the government’s full powers to dismantle the free press. Corporate news outlets have cowered, becoming accessories in Trump’s project to create a post-truth America. Right-wing billionaires have pounced, buying up media organizations and rebuilding the information environment to their liking.
In this most perilous moment for democracy, The Intercept is fighting back. But to do so effectively, we need to grow.
That’s where you come in. Will you help us expand our reporting capacity in time to hit the ground running in 2026?
We’re independent of corporate interests. Will you help us?
I’M BEN MUESSIG, The Intercept’s editor-in-chief. It’s been a devastating year for journalism — the worst in modern U.S. history.
We have a president with utter contempt for truth aggressively using the government’s full powers to dismantle the free press. Corporate news outlets have cowered, becoming accessories in Trump’s project to create a post-truth America. Right-wing billionaires have pounced, buying up media organizations and rebuilding the information environment to their liking.
In this most perilous moment for democracy, The Intercept is fighting back. But to do so effectively, we need to grow.
That’s where you come in. Will you help us expand our reporting capacity in time to hit the ground running in 2026?
We’re independent of corporate interests. Will you help us?
Latest Stories
Voices
Kash Patel Is Using MAGA’s Favorite Tool to Muzzle the Free Press
By suing The Atlantic for defamation, the FBI director is leveraging one of Trump’s legal tactics to tamp down free speech.
License to Kill
Trump Has Already Spent at Least $4.7 Billion Attacking Latin America
It’s not cheap to attack Venezuela and capture its president or conduct dozens of strikes on civilian boats.
ChatGPT Confessed to a Crime It Couldn’t Possibly Have Committed
A renown criminologist’s experiment with ChatGPT demonstrates the destructive power of police to elicit false confessions.